Domingo perfecto para pedalear pues, aunque de buena mañana hacía un poco de frío, en cuanto salió el sol tuvimos un día radiante.
Arrancamos desde el cruce de la riera en dirección Riudecanyes y, tras subir por el camino de Vilamanya, al llegar al camino del Castell, Jordi y Mónica decidieron tirar ya para abajo,, en compañia de Anartz que también se volvió.
Jaume y yo, que andábamos con ganas de bici, subimos hasta la carretera del castillo y luego para abajo hasta Vilanova, finca de los Holandeses y Montbrió. Y poco mas tarde de las 11 ya estaba en el campo. Buena jornada y buenos números (43 km y casi 650 m de desnivel).
La pega fue que, con las prisas, esta vez no hubo fotos para el blog...
Continuando con la racha de almuerzos de sábado, y esta vez con Jordi que pudo escaparse, una salida con almuerzo en Ca la Mariana.
Hay que decir que con la "muscular" contra dos "electrificados" la cosa se puso seria y me tocó emplearme a fondo para mantener el tipo. Y la verdad es que, aunque la procesión iba por dentro, tampoco se notó demasiado que el cuerpo empieza a reducir prestaciones. Per, por otra parte, ¿Qué esperamos, si no?. Pues eso, ley de vida. Y, si os soy sincero... "¡virgencica, que me quede como estoy!
Tras una semana de sequia (sequia es un eufemismo de los que escuecen, ya que el viernes, el único dia que se me ocurrió salir, me tocó volverme empapado como una sopa) por fin una ventana pen este tiempo loco para dar una vuelta en bici.
Una ruta no muy exigente por Vilanova, Mas del Pandot y almuerzo en Cal Lluis. Y aunque como digo no fue muy exigente, nos quitamos el ansia de bici.









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