En principio, fallaban Pep con asuntos propios y Jordi que sigue sin bici, pero a las 8 de la mañana (justo cuando salía hacia la fuente), recibí un mensaje de Manolo... que se había dormido.
Así pues, con un día claro, aunque muy frio, me decidí a subir hasta Puigcerver y así honrar aquellos tiempos en que la subida a la ermita era evento obligado para quemar los excesos de las navidades.
La verdad es que con la eBike no es lo mismo, pero los mas de 60 km. y los 900 de desnivel también dieron su trabajo. Y esperemos que esto haya sido solo una excepción.
Iniciamos temporada con Jordi fuera de juego. Y es que parece ser que algo falla en el controlador de la bici y estará unos días para que se lo arreglen.
El resto, una salida por la zona de Riudecols, Coll de Banys y bocadillo en el antiguo lavadero de Alforja. De vuelta, poca historia, porque Pep tiene que estar pronto en casa, así que bajada hasta Aleixar, Mas del Borbó y directos hasta el Picarany. Por cierto, que en uno de los cruces perdimos a Pep y, aunque retrocedimos para buscarle, finalmente en Castellvell nos llamó por teléfono y nos dijo que tiraba para casa...



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