Que frio! Y que poca gente, madre mía, que cada vez somos menos! Y es que tras el fiasco del sábado, con salida abortada por lluvia, solo salimos Jordi y yo.
La verdad es que no apetecía nada darle a los pedales y eso que la lluvia y sobre todo el viento que el sábado fue terrorífico, dieron algo de tregua.
Una salida, totalmente de transición, con el objetivo de visitar el pantano con el cuasi lleno histórico que la verdad, después de muchos años viéndolo casi vacío, impresiona.
Pues eso, ruta sencilla y prontito en el campo, a dar buena cuenta de un almuerzo de brasa de los que hacen afición...
Almuerzo en Ca la Mariana para los dos incondicionales e inasequibles al desaliento. Aunque la única anécdota antes de almorzar fueron cuatro gotas, que parecían ocho por efecto del fuete viento y que incluso nos ofrecieron un bonito arco iris, la vuelta fue algo mas movida.
La primera "jaimitada", en el camino de Alforja a Riudecols, un poco antes de llegar al Mas del Sardo: en la curva donde hay bastantes cañas, bajaba un pequeño torrente de agua, pero aparentemente no demasiado profundo... Pues error, porque resultó que lo que parecía el fondo, en realidad era hojarasca con fango que, al meter las ruedas, se hundió casi medio metro. Total, de cuatro patas en el agua hasta las rodillas y hasta los codos.
Aparte de la "broma", después nos costó casi media hora mas de lo normal el llegar a casa, pues entre rieras cortadas, arena por todos lados y agua para aburrir, dimos un montón de vueltas. En fin, una mas que contar.





No hay comentarios:
Publicar un comentario